Un motor es cualquier aparato que pueda convertir energía eléctrica a mecánica. La mayoría de los motores utiliza campos magnéticos y conductores de electricidad para poder mover sus partes.
En la mecatrónica son una parte esencial, ya que sirven para controlar todos los aspectos físicos del sistema, es decir, su movimiento e interacción con lo que le rodea.
Para poder operarlos de una manera mucho más delicada y precisa, se desarrollaron 2 técnicas con las cuales se puede controlar la fuerza y velocidad de un motor; estos son el gearing up y el gearing down.
Estos conceptos se basan en la estrecha relación que poseen la velocidad y la fuerza en un sistema de engranajes. Entre más veloz sea un sistema, menos fuerza tendrá para moverse, y viceversa. Entonces, al combinarse este principio con la relación que hay entre los radios de los engranajes, se puede obtener el resultado deseado.
En el gearing down, un engranaje más pequeño hace girar a uno más grande; debido a esto, el engranaje transmisor gira x veces más que el receptor (siendo x la proporción de los radios de los 2 engranajes); por lo tanto, tendrá x más fuerza, pero x menos velocidad.
Durante el gearing up pasa justamente lo contrario; un engrane grande hace rotar a un engrane pequeño, el cual rota x veces más que el transmisor, y adquiere una velocidad mayor en relación a x, pero una fuerza menor.
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